
Juan de la Cruz, el místico carmelita, tuvo un éxito sin precedentes en la literatura espiritual. Pero quizá lo logró más que por la estructura de sus textos especulativos, por los poemas que escribió. Pues quien dice poesía, dice ritmo, dice música. Y eso tiene más pegada que el discurso teórico.
De acuerdo al modo en que razonamos en las culturas influidas por occidente, lo más convincente es lo mejor argumentado. A su vez, lo mejor argumentado obedece a reglas lógicas, secuenciales, por las cuales se intenta “verificar” una supuesta hipótesis sobre la realidad. En la teología cristiana sucede igual. Aun y cuando sus premisas apelen a un acto de fe, lo cierto es que ellas actúan como principios apodícticos (de apodeixis, esto es, demostración).
Sin embargo, si bien el concepto de apodeixis está estrechamente ligado desde el pensamiento griego al discurso argumentativo, San Pablo lo hizo suyo para ir un poco más allá. Por ejemplo dirigiéndose a los corintios les dice que “Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu”. Aquí Pablo usa “demostración” como algo que muestra algo de manera distinta a la meramente argumentativa. Habla de un “poder del Espíritu” que le lleva a ser convincente aunque de forma diferente. No tendremos nunca la experiencia de oír a Pablo, pero imagino que en su modo de dirigirse a sus auditores tenía mucho de aquello que será igualmente importante en la teoría espiritual monástica no escolástica: los recursos afectivos. Aquello que simplificado hasta llevarlo a lo naïf se presenta en algunos espacios como hablar desde el corazón.
Pues bien, la música suele estar asociada a un hablar desde el corazón. Igualmente, la poesía, que no es sino palabra sazonada de ritmo. Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús tuvieron éxito no sólo porque hablaron desde el corazón, sino porque con toda probabilidad, cantaron. Podremos mejorar nuestro análisis cuando aparezcan más estudios que asocien de manera científica el canto a la actividad que conocemos como “espiritual” y esto a su vez, a dimensiones cognitivas (algo de lo último se ha hecho en el campo de la musicología cognitiva, por ejemplo: Daniel Levitin, un reputado neurocientífico y psicólogo cognitivo, además de productor musical, tiene varios estudios premiados sobre la relación entre la música y el cerebro; un proyecto que liga además lo espiritual se ha iniciado hace un par de años en la universidad de Davis, California: http://tarp.ucdavis.edu/).
Julia Kristeva tiene una hipótesis fundamental en su teoría de lenguaje que me parece interesantísima para aplicarla al estudio de lo que sucede en la comunicación espiritual. Para ella la conceptualización se da en el espacio que ella denomina simbólico. El estrato de las definiciones, de las delimitaciones de la realidad hechas por la palabra es ejercicio de lo simbólico. Pero previo a este movimiento compulsivo de delimitación (thesis, thético) tenemos una dimensión previa que biológicamente es el origen del humano: energías, pulsiones que de cierto modo ya generan el espacio de origen de la palabra, es decir, en cuanto movimiento intencional de comunicación. “Lugar” de ritmos, sonidos musicales, disonancias o armonías que van encontrando su cauce hasta “entrar” en la codificación simbólica. Ese es el mundo de lo semiótico, dice Kristeva.
Lo más interesante subyace en que para la semióloga de origen búlgaro, esa dimensión semiótica, libre de las compresiones delimitadores de las definiciones lingüísticas, es el “lugar” por el que se debe pasar, como una suerte de “retorno” del individuo que trabaja en actividades creativas. Poetas y artistas, atraviesan el umbral de las definiciones establecidas, de los símbolos en que circulamos lingüísticamente, para poder abrirse paso a nuevas formulaciones en torno a la realidad.
Siguiendo esta perspectiva el ritmo sería algo así como el médium en el que el universo de definiciones adquiere consistencia real (las stasis, como las llama Kristeva). Y es hacia allí que debiéramos retornar para poder recuperar la libertad creadora y salir de toda esclerosis.
Ahora bien, como toda ruptura, ella no es inocente ni exenta de peligros. También es puede acarrear la pérdida de los limites cognitivos, característica de las psicosis. Por ello, los estados regresivos de la conciencia no siempre traen como consecuencia momentos de intensa lucidez sino también abismos que más vale la pena tomar en cuenta antes de lanzarse a ellos. No son pocos los artistas y músicos que viven en conflicto con la realidad.
Pero sucede igualmente con los místicos de la historia; la continua práctica de la meditación o contemplación espiritual bien puede estar a la raíz de experiencias que solemos llamar “místicas” y que quizá son simplemente aperturas existentes en nuestra propia biología a rememorar de dónde venimos, retornar a un origen universal que tantos santas y santas de la historia identifican con el mismo Dios. ¿Por qué no pensar que nuestro cuerpo está pues capacitado para atisbar esa realidad, sólo que somos torpes al no trabajar esa dimensión de nuestra naturaleza?
Quizá la receta pueda estar en aprender a poder “salir” de la compulsividad a la ortodoxia dogmatizante, algo que Jesús tantas veces atacó. Pero de otro lado tampoco podemos vivir en la incertidumbre que da el vivir tan desasidos de una realidad que necesita contornos definidos. Lo cierto es que nos cuesta salir de nuestras certezas con el fin de explorar otras dimensiones de esta misma realidad. La poesía y el canto quizá nos puedan ayudar a explorar esos universos latentes ya en esta vida, y a la vez, no salirnos tanto de ella. Finalmente, para algo hemos venido a la existencia terrena. ¿Y si fuese para cantar?

6 comentarios:
Hola Juan,
me gustó mucho tu artículo. Me recordó a Adorno (¡para variar!) En Dialéctica Negativa menciona que, a pesar de Wittgenstein, hay que decir lo que no se puede decir para poder desmenuzar las paradojas, lo que pareciera contraponerse con la seguridad conceptual.
Hay una sutil mención a la necesidad de la estética como espacio pre-racional, intuitivo (eso trato de desarrollarlo en mi tesis). Ciertamente es una expresión particular y concreta de nuestro cuerpo, pero siempre en relación con un otro originalmente inaprehensible, no cosificable.
Creo, como reflexión, que lidiamos contra esa vivencia de lo otro porque es realmente desbordante y brinda cualquier tipo de sensación menos la de seguridad. Según Adorno el sufrimiento radical que supone lo inaprehensible nos lleva al concepto, a ese mundo fácil de deducciones, en donde lo particular sucumbre frente al poder de lo universal. Quizá lo difícil de hacer música es el hecho de que presupone un padecer, un pasar por el sufrimiento, tristemente necesario pero al mismo tiempo esperanzador. Para Adorno la esperanza se da en la dialéctica negativa: en la esperanza de que lo particular, la negación determinada frente al dogma tendenciosamente universal irrumpirá siempre.
Lo hermoso es saber, desde Adorno, que esa negación siempre será espontánea, intuitiva. ¿Podría llamarse gracia a esa negación determinada?
Saludos!
Luis Daniel
¡Saludos Juan!
Escribí en mi blog un texto que trata sobre la Santísima Trinidad cristiana a la luz del Islam en la obra de autores como Ibn Arabi y Abdul-Hadi. Me gustaría que lo leyese y me diese su opinión:
http://sofiatudela.blogspot.com/2011/11/la-santisima-trinidad-la-luz-del-islam.html
¡Gracias!
Tal vez en esa conjunción de música e imagen, la poesía puede transitar por los caminos de otro entendimiento, una Sophia, más bien, un adentrarse no dicotómico, cercano a lo que no pude asirse con el lenguaje racional, pero que es delicadamente cercano a lo que el ama atisba como Real, aunque impronunciable. San Juan de la Cruz en su poesía dice no diciendo, habla desde Sophia y no desde el logos:
"Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo..."
muy bueno tu artículo, Juan!
un abrazo
anamaría
estimado juan
hay poesia que se escribe con rimas, metricas y toda una serie de tecnicas...sin embargo, hay otra poesia que no se vale de esas tecnicas para expresar o desnudar el alma, muchas veces hasta es desordenada. pienso yo que para escribir poesia no es necesario saber de metricas y ritmos y rimas sino que brote de ser mismo lo que quieres expresar y desnudar. alguien no estando de acuerdo con esto me dijo que esto era una invencion del posmodernismo. sin embargo, es poeta solo aquel que escribe con rimas, metrica versos...acaso no se puede llamar poeta aquel que sin contar con estas tecnicas expresa su alma solo valiendose de metaforas y figuras ya que expresar el alma sobrepasa cualquier lenguaje y regla. que es lo que hace que alguien sea poeta y no un escritos que escribe solo con metaforas?
estimado juan
hay poesia que se escribe con rimas, metricas y toda una serie de tecnicas...sin embargo, hay otra poesia que no se vale de esas tecnicas para expresar o desnudar el alma, muchas veces hasta es desordenada. pienso yo que para escribir poesia no es necesario saber de metricas y ritmos y rimas sino que brote de ser mismo lo que quieres expresar y desnudar. alguien no estando de acuerdo con esto me dijo que esto era una invencion del posmodernismo. sin embargo, es poeta solo aquel que escribe con rimas, metrica versos...acaso no se puede llamar poeta aquel que sin contar con estas tecnicas expresa su alma solo valiendose de metaforas y figuras ya que expresar el alma sobrepasa cualquier lenguaje y regla. que es lo que hace que alguien sea poeta y no un escritos que escribe solo con metaforas?
Bueno, aquí ya entramos en otro aspecto que no es necesariamente exclusivo de la espiritualidad. En el reino de la creación humana, nos enfrentamos al "hacer aparecer" "algo" que se supone se entiende como hasta cierto punto, nuevo. Por eso la llamamos "creación". Ahora bien...¿hay algo nuevo bajo el sol? o todo está de alguna manera ya hecho / dicho y los humanos no hacemos más que elaborar diferentes combinaciones de lo ya dado?
En el mundo de la poesía, estamos en el mundo de la poiesis o de la techné? Se "produce" algo, sacándolo como de otra actividad, pero que en este caso como si se sacase la Palabra de la Nada? o se trata más bien de un aprendizaje técnico de la Palabra y de sus claves (techné: semántica, ritmos, eufonías) para poder hacer que el pensar pueda de algún modo someterse a una funcionalidad distinta de la mera comunicación al punto de volverlo herramienta de creación de un "lenguaje nuevo" que llamamos poético?
En un sentido, tocamos fibras de lo espiritual, pues la poesía "desvela el ser" como diría Heidegger. En el sentido de que si la poesía es portadora de una realidad que nos trasciende (por decirlo así, de una "verdad") entonces la proferencia poética es un acto espiritual -si por espiritual entendemos el acto que comunica lo trascendente con lo inmanente-.
No creo pues que pueda pensarse en la poesía como un mero acto automático (que es lo que refería su profesor, respecto del célebre mecanismo de la escritura automática, más propia del siglo XX surrealista que de los románticos, a mi juicio)ya que a la larga el poeta está inscrito en una realidad en la que el lenguaje es su herramienta principal y la materia prima es la realidad entera. La misma práctica de proferir (aun bajo la apariencia de automatismo) le induce ya a una techné, consciente o no. Concuerdo con Ud. en el sentido de que el poeta no tiene por qué someterse a "reglas"...Pero no puede desestimarse que ellas cumplan su objetivo en muchos casos. Pero no creo que sea lo que defina a la poesía...
Por último, disiento con su última frase, en la que desliza la idea de que la poesía prescinde de las metáforas. No. Creo que la poesía misma es un ejercicio metafórico (a fin de cuentas, el lenguaje lo es! Ricoeur y Derrida han trabajado la radicalidad de la metáfora en la raíz del lenguaje)ya que la Palabra es un débil signo de la realidad y no hace sino señalarla.
En ese sentido, la poesía re-crea la realidad, la re-presenta. Por eso mismo es metafórica, y aun y cuando las palabras que use sean lo más cercanas a los objetos que describen (poesía coloquial por ejemplo), su funcionalidad operativa, su estructura de mensaje, es metafórica.
Eso es lo que se me ocurre con su interesante pregunta. Gracias!
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