En el recuento que se hace de las noticias al
fin de este año que pronto acaba, se evidencia la continuidad de los problemas
humanos sin solución: guerras, revueltas contra la opresión, desastres naturales
y …escándalos sexuales, dando el toque de morbo en escenarios cada vez más
interconectados unos y otros gracias a las redes de todo tipo que entreteje la
Internet.
Pero en los eventos del 2011, hay algunos
chispazos que me dan la sensación de que un mundo está dando paso a otro, algo
así como un pequeño chirrido de bisagra. Nada nuevo en su totalidad, pero…algo así
como un atisbo de novedad parece fulgurar de modo furtivo en el panorama.
Lo primero es quizá muy subjetivo, pero que puede
objetivarse como si se tratase de un rasgo común a una serie de noticias y
eventos ocurridos a lo largo del año en curso: creo que este año se ha
percibido de manera más contundente, el que pertenecemos a una sociedad que
respira planetariamente. La conciencia de estar interconectados nos lleva a
asociaciones de ideas que antes ni pasaban por nuestra cabeza, al menos de modo
más “objetivo” . El lector de hoy especula con más posibilidad de estar en la
verdad, el por qué de las decisiones de Washington. Es así que indaga el por
qué de la matanza de Osama y sus más cercanos seguidores: mientras algunos la
aplauden y se sienten reconfortados con su dolor arrastrado por diez años,
otros inquieren sobre la legitimidad de dichas acciones (algo así sucede en
estos días en nuestro país…).La sangre clama sangre, en eso seguimos siendo
Caín.
La repercusión dada a la muerte de Steve Jobs da
cuenta del grado de conciencia que se ha expandido respecto de la importancia que
tiene la tecnología y la interconectividad mediante el aumento de ofertas de de
gadgets y cuyo boom se dio a lo largo
del 2011 (el despegue de las tablets así
como de la ampliación de gamas de smartphones).
En conclusión el primer fenómeno importante que
a mi juicio, se ha generado a lo largo del 2011, es esta megaconciencia
planetaria del efecto tecnológico como a priori de la globalización en la que
los individuos ya se sienten parte, de modo concreto, por la circulación de
información y por su activa participación en ella. De aquí se refuerza la
conciencia de estar en un proceso histórico realmente distinto, en medio de la
construcción de un “mañana” radicalmente diferente.
Lo segundo es el proceso de los países árabes
en la llamada “primavera árabe” y que a mi juicio indica el despegue de un
proceso particular de “secularización” en los modelos políticos de los países
árabes y de mayoría musulmana. Todavía es muy temprano para imaginar por dónde
irán desplazándose. Pero algunos elementos nos dan indicios de lo que podría
suceder en el futuro: es curioso que en muchos casos hayan sido precisamente
las mujeres de estricto velo en sus cabezas quienes tomaron la iniciativa de
participar de sus reclamos democráticos, tal y como lo hizo Tawakul Karman en
Yemen. Otras mujeres en Bahrein protestaban en público… rezando. Lina Ben
Mhenni se ha convertido en una de las blogueras más seguidas desde Túnez… Todo
parecería indicar que la democracia se nos va mostrando como un objetivo histórico
que va alcanzando a distintas sociedades, sin por ello perder el vínculo con lo
espiritual o lo religioso, tal y como podría inferirse de los procesos
culturales previos en Europa o el Hemisferio norte.
El proceso del Medio oriente encuentra su
correlato europeo en el movimiento de protestas contra los sistemas económico-políticos
iniciado en España el 15 de mayo (15-M) y continuado luego en un colectivo más
masivo al que se le denominó los Indignados.
El 15 de octubre se convocó por primera vez a una protesta mundial que se dio
en más de 80 países. Algo sin precedentes. Dentro de este grupo hay que contar a
aquellos auto-descastados que acampó nada menos que en New York y en las
inmediaciones de Wall Street, en la cresta de una crisis económica que amenaza con
ser cada vez más endémica en distintas partes del hemisferio norte. Los autodenominados
We are the 99% han motivado a pensar
de nuevo el rol e impacto de la protesta en las sociedades contemporáneas. No
en vano, la revista Times ha elegido al protester
(el “manifestante”) como el personaje del año 2011.
El cuarto hecho importante es la crisis financiera
que toca al Dólar pero también al Euro y los espasmódicos movimientos de
recuperación económica que han movilizado a las potencias europeas así como las
ha enfrentado a percibir las fisuras del modelo financiero del liberalismo
contemporáneo y que pareciera llegar a sus propios límites, agotado por una
serie de contradicciones como aquella que hace que se haya pensado en una moneda
única (el euro) conducida por supuestos criterios financieros comunes aunque
llevados por variopintos países con culturas bastante disímiles.
¿Díganme si estos cuatro ejes (el incremento de
la conciencia sincrónica planetaria mediante las redes y el empleo de tecnologías
de punta para la comunicación; la primavera árabe, las protestas de los indignados y la crisis financiera
internacional) no pueden leerse como señales de una sociedad que está en momentos
de un cambio de época que coloca en tela de juicio sus paradigmas económicos,
político-culturales?
No olvido los desastres naturales que parecen
reforzar los escenarios apocalípticos de un “fin de mundo” que fascinan las
mentes fantásticas de nuestros contemporáneos. Los 137 fenómenos climáticos que
azotaron a 6 estados en el sur de los EE.UU. son para, al menos, sorprenderse.
El terremoto en Japón y el desastre nuclear que le fue anexo, son junto con el
escándalo de Strauss-Kahn parte de los imponderables de la naturaleza geográfica
y de la humana. Respecto de la naturaleza poco podemos hacer, apenas la estamos
comenzando realmente a conocer. Respecto de la naturaleza humana, lo de Strauss
Kahn así como los distintos escándalos de pederastia (que continúan a
desvelarse no sólo causados por representantes eclesiásticos, sino también por entrenadores
de fútbol americanos en universidades de prestigio como Penn State o Syracuse)
tenemos allí un programa más complejo. Hasta que la Iglesia no examine a fondo sus
políticas de interpretación de la sexualidad, creo que estaremos huérfanos de
luces para poder entender esta dimensión que sigue siendo un misterio para
todos.
Pero este último párrafo repito, me parece el
sonido del “bajo continuo” que acompaña la melodía más compleja de este año que
pasó y que nos da a muchos, materia de meditación, de oración, de reflexión
espiritual. Un mundo que parece comenzar una nueva etapa, eso es lo que me
parece percibir a lo largo de este año intenso que acaba hoy.


4 comentarios:
Totalmente de acuerdo.
Ahora hay que poner en la ecuación el asunto con Irán y las opiniones de los países de Oriente al respecto, la NDAA 2012, las elecciones en USA... y seguir esperando.
El efecto de bisagra parece bastante real y parecemos acercarnos a una suerte de cénit, por ser acelerante el movimiento.
Algo muy interesante: ¿Cuándo diría usted que comenzó el proceso?
Parecen superponerse varias bisagras...
LA pregunta por el origen de los fenómenos por lo general nos conduce a una concatenación de hechos en el pasado y termina por hacernos indistinguible el "inicio". No obstante, creo que podemos pensar que con la caída de los Grandes Relatos y su correlato, la caída del sistema comunista se inició un aceleramiento económico del liberalismo que nos ha llevado a estas contradicciones que son cada vez más evidentes para la conciencia "postmoderna". Este fenómeno coincide con el despegue de la tecnología cibernética, en los años 90, y la expansión de la internet. Allí tenemos digamos, el "caldo de cultivo" de esta nueva sopa primigenia de...algo nuevo. Y usted? qué opina? Gracias!
Coincido en ubicar el comienzo de la aceleración del liberalismo en los 90. En cuanto a un "comienzo" muy anterior (del liberalismo y de la tendencia a la democracia), cada vez más importante me parece el Renacimiento, un "inicio" diría yo bastante distinguible, donde comenzaron debates que hoy son muy actuales y acaso más claros que nunca, por ser patentes las consecuencias de lo que por esos tiempos se propuso e impuso, en la teoría y en la práctica. Otros hitos posibles: las revoluciones americana, francesa y rusa. Las dos guerras mundiales, los fascismos, la bomba de Hiroshima, la guerra fría, y en el Perú, la época del terrorismo...
Volviendo a la coyuntura en Irán, pienso que el asunto está muy delicado, y que cualquier tipo de situación bélica de alcance mundial podría afectar los ejes que usted propone, que son innegables; podría alterar su impulso e incluso redirigir su sentido, puesto que la guerra siempre polariza las cosas exigiendo a los ciudadanos la adhesión a causas nacionales unificadas antes que el cuestionamiento de los órdenes internos.
¿Qué nos queda, sino seguir entendiendo y, en efecto, orando?
Sucede que el Renacimiento es un "punto de quiebre" de un tipo de racionalidad que desemboca en el mundo moderno, es cierto. Veo que Ud. menciona hechos violentos como hitos, y en efecto, son lo más visible. Pero en una perspectiva de larga duración el impacto de Descartes puede ser tan poderoso como el de la Bomba H. O la invención de la imprenta igualmente efectiva a largo plazo que las revoluciones de origen burgués.
Coincido sin embargo en que los movimientos de índole social que vivimos hoy pueden ser abruptamente deshechos por una nueva violencia bélica. Cuando vemos las reacciones de Corea del Norte o las provocaciones de Irán no podemos dejar de estremecernos. Dios quiera que la memoria de la violencia de una guerra mundial haya generado suficiente información genética reactiva como para que, como especie, no pisemos el palito una vez más.
Publicar un comentario en la entrada